Bienestar

El pasado 12 de noviembre fue la fecha elegida por IFAES para la organización del “Congreso Factor Humano 2020”, que en esta ocasión y debido a la crisis sanitaria, se realizó de forma online, y reunió a los principales profesionales de los recursos humanos.

En esta edición tan excepcional, Stimulus España organizó una mesa de debate enfocada al bienestar corporativo y la motivación de los empleados en la situación actual y en el futuro. Moderada por Christine Loos, directora general de Stimulus, tenía como objetivo debatir sobre el peso del equilibrio emocional en la báscula del bienestar, la respuesta de los empleados y las nuevas necesidades que se plantean, así como subrayar los aspectos positivos que se pueden destacar de esta crisis.

La mesa redonda contó con la participación de Carlo Alberto Berto, director corporativo del Área de Prevención de Riesgos y Seguridad Integral del Grupo Nueva Pescanova, Pilar Urdiola, responsable del Servicio Médico de Red Eléctrica de España, Sandra Vidal, country custainability manager de ABB y Eva Rodríguez Henríquez, subdirectora de Diversidad, Salud y Bienestar de MAPFRE.

Pilar Urdiola, responsable del Servicio Médico de Red Eléctrica de España abrió el debate señalado que, “la crisis actual ha provocado una gran inestabilidad emocional, y ha tenido un gran impacto en la salud psicológica de los empleados. En estos momentos, tener un programa de apoyo al empleado es un gran apoyo para las plantillas. La empresa, ahora más que nunca, tiene la responsabilidad de jugar un papel esencial en el cuidado de la salud psicológica de sus trabajadores”.

Sandra Vidal, country sustainability manager de ABB coincide con Pilar Urdiola al señalar que la situación que estamos viviendo, ha contribuido sin duda a que en las organizaciones se valore mucho más la salud psicológica y ha afirmado que poner en marcha una línea de apoyo al empleado permite cuidar al empleado tanto en su entorno laboral como familiar. En sus palabras, destaca que “Tenemos claro que cuidar al empleado es una forma de retener el talento, de convertirnos en una empresa atractiva para los profesionales”.

Un aspecto que para Carlo Alberto Berto, del Grupo Nueva Pescanova es fundamental es que una vez que salgamos de esta crisis, “seamos capaces de seguir trabajando de la misma forma, creando un equilibrio entre la parte física y emocional. En nuestra compañía, las áreas de prevención se han convertido en estratégicas y han participado en la continuidad del negocio”.

Un tema en el que todos los asistentes coincidieron es en la obligación de conocer las necesidades de los empleados para lograr mejorar su bienestar en la empresa. En opinión de Eva Rodríguez Henríquez, subdirectora de Diversidad, Salud y Bienestar de MAPFRE, “vivimos en un mundo muy enfocado al mundo físico y ahora nos hemos dado cuenta que debemos manejar aspectos como la resilencia, el estrés, en general todo lo relacionado con la salud psicológica y poner en marcha políticas para conseguir empresas saludables que ayuden a conseguir el bienestar de los trabajadores”.

Christine Loos de Stimulus España aportó dos nuevos elementos a la discusión, por un lado, la necesidad de contar con indicadores para conocer el estado de salud psicológica de los trabajadores y, por otro lado, el rol central de los managers como el elemento integrador entre las propuestas de valor de la compañía y la experiencia de los trabajadores. En su opinión, es necesario dotar a los managers de competencias específicas en el ámbito emocional y relacional para permitirles ayudar a sus plantillas a afrontar la situación actual, cuidar el espíritu de equipo, preservar el equilibrio entre vida personal y profesional, y permitirles detectar y apoyar a un compañero en dificultad, en un momento en el que gestionar a los equipos en remoto se ha convertido en una nueva normalidad.

 

En resumen, todos los participantes en la mesa redonda coincidieron al señalar la necesidad de contar con políticas activas para la gestión de las emociones, no solo en el entorno laboral, sino también en el personal y familiar, que ayuden a crear organizaciones saludables y en el que se minimicen los riesgos psicosociales, lo que sin duda contribuirá a la competitividad y el éxito empresarial.

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