Salud, engagement y productividad

Por FERNANDO TOLEDANO VALBUENA,
Manager-Responsable de Metodología y Análisis de Datos en Stimulus Consultoría.

Los datos del estudio “Productividad y engagement en un entorno de teletrabajo confinado”, realizado por Stimulus Consultoría y ORH a finales de abril revelan que, en líneas generales, se constata una moderada pero positiva mejora del contexto psicosocial de trabajo respecto a la situación previa al Covid-19. No obstante, y en paralelo al análisis estadístico realizado a partir de las 260 respuestas obtenidas, el análisis semántico confirma los factores que -se hipotetizaba- más han interferido en la realización del trabajo diario, entre ellos el cuidado de menores y los conflictos por el uso de espacios y herramientas.

Una de las consecuencias de la crisis sanitaria provocada por el virus de la COVID 19 ha sido la transición forzosa y sin apenas planificación hacia una situación de teletrabajo de un gran número de trabajadores. De esta manera, en las últimas semanas el teletrabajo ha sido en muchos casos la única solución de continuidad productiva. Algo que, de alguna manera, y aun en una situación de excepcionalidad, ha puesto a prueba la eficiencia de este modelo de trabajo. Tener una visión aproximada de en qué medida las personas se han adaptado a esta nueva situación ha sido el objeto de un sondeo realizado por Stimulus Consultoría en colaboración con ORH entre el 24 de abril y el 18 de mayo de 2020, entendiendo como adaptación en qué grado la nueva situación ha mejorado o empeorado indicadores psicosociales clave que predicen el desarrollo del estrés crónico, así como el nivel de compromi- so y la autoeficacia en un entorno laboral.

Por supuesto debemos considerar de inicio las limitaciones del estudio. Una población de participantes a la que se invita a colaborar en un sondeo que no fue seleccionada aleatoriamente no tiene por qué representar a toda la población de teletrabajadores. En todo caso, este no ha sido el objetivo, sino más bien hacer un acercamiento a este colectivo, en todo caso heterogéneo, para explorar oportunidades y amenazas para la salud, la productividad y el compromiso del empleado en esta situación.

Igualmente debemos remarcar que el estudio no es una evaluación de las condiciones de trabajo psicosociales, para la que haría falta una metodología más elaborada, sino más bien una evaluación del cambio en cada dimensión que nos puede permitir llegar a conclusiones sobre las consecuencias que esta situación de trabajo en confinamiento ha tenido.

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