Covid-19

Una tribuna de Beatriz Remacha. Responsable de Stimulus Care Services, y Sara Maroto, Psicóloga de Stimulus

 

Todos en mayor o menor medida hemos sentido, sentimos o sentiremos incertidumbre, es inevitable sentir en algún momento preocupación sobre el futuro, más aún en la situación que vivimos actualmente.

¿POR QUÉ TENEMOS INCERTIDUMBRE?

El ser humano necesita ser capaz de dar sentido a lo que está ocurriendo en todos los ámbitos de su vida, con el objetivo de predecir y poder controlar la situación para tomar decisiones. Es decir, la incertidumbre está relacionada con la necesidad de saber qué es lo que va a ocurrir, de poder adelantarse en el tiempo para encontrar respuestas.

El miedo al futuro, el temor a que sucederá próximamente, está presente en numerosos acontecimientos de nuestro día a día, y nos puede afectar en diferentes áreas, siendo las más comunes la familiar, la laboral y la personal. En cierta manera, todos hemos podido vivir en algún momento con una situación de incertidumbre y la hemos podido de manejar de manera más o menos satisfactoria. Sin embargo, cuando lo que se produce es una situación que escapa totalmente de nuestro control y que puede afectarnos en el mismo momento tanto a nivel laboral, como familiar y personal, como es el caso de la pandemia por el COVID-19 que estamos viviendo, la incertidumbre puede ser extremadamente angustiosa.

Las reacciones emocionales más frecuentes en la actualidad por la situación en la que estamos son: miedo, ansiedad, culpa, irritabilidad, ira, rabia, dolor, tristeza, impotencia, ansiedad y depresión. Emociones que a su vez pueden provocar:

Reacciones físicas

  • Cansancio
  • Pérdida de apetito
  • Dolor de cabeza
  • Sed/ boca seca
  • Sudoración

 

Reacciones conductuales

  • Arrebatos emocionales
  • Bajo rendimiento laboral
  • Aislamiento social
  • Aumento de los conflictos familiares
  • Mayor necesidad de mantenerse ocupado
  • Aumento del tiempo de baja por enfermedad

 

Reacciones cognitivas

  • Falta de concentración
  • Confusión
  • Pensamientos e imágenes intrusivos
  • Problemas de memoria
  • Hipervigilancia
  • Deficiente toma de decisiones y resolución de problemas

Gestionar la incertidumbre es una de las tareas emocionales más difíciles de realizar, si bien, aunque en algunos casos la intervención de un especialista de la psicología se hace necesaria, existen una serie de pasos que podemos llevar a cabo cada uno de nosotros y que pueden ayudarnos a reducir y controlar todas las emociones que la incertidumbre nos provoca.

 

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